martes, 7 de abril de 2009

2ª Sesión Club de lectura. 16.Marzo.09

CLUB DE LECTURA “LOS LIBROS DE LA FRONTERA”.

Cuaderno de Bitácora

(2ª sesión)

Con la misma ilusión del primer día nos reunimos 21 amantes de la literatura el pasado lunes, 16 de marzo, para comentar el libro “84, Charing Cross Road”. Iniciamos la sesión con una brillante declamación de Rodrigo que llenó de emoción a la sala. Recitó un poema en prosa de Rabindranaz Tagore del libro “La luna nueva. El jardinero. Ofrenda lírica” que fue el “culpable” de la amistad que empezó a tejerse entre él y Pilar en su tienda “Baobab”.

El poema dice así:

“Sonreíd, amigos, si queréis, porque persigo al ciervo dorado; pero yo seguiré y seguiré detrás de esta visión que se me escapa.

A través de montes y valles, por tierras sin nombre, correré y correré detrás del ciervo dorado.

¡Venid vosotros, en buena hora, al mercado, y volved cargados a vuestros hogares! A mí, no sé dónde ni cuándo, me ha cogido el hechizo de los vientos sin guarida. Cuanto tenía lo dejé caer en mi carrera. ¡Sólo me queda mi corazón libre!

¡Y montes y valles, y tierras sin nombre, huyen de mí, que persigo sin fin al ciervo dorado!”

Carlos, nuestro papirofléxico, leyó también unas bonitas frases sobre el propósito de la lectura. Son las siguientes:

33 razones para leer

Para vivir más

Para detener el tiempo

Para saber que estamos vivos

Para saber que no estamos solos

Para saber

Para aprender

Para aprender a pensar

Para descubrir el mundo

Para conocer otros mundos

Para conocer a los otros

Para conocernos a nosotros mismos

Para compartir un legado común

Para crear un mundo propio

Para reír

Para llorar

Para consolarnos

Para desterrar la melancolía

Para ser lo que no somos

Para no ser lo que somos

Para dudar

Para negar

Para afirmar

Para huir del ruido

Para combatir la fealdad

Para refugiarnos

Para evadirnos

Para imaginar

Para explorar

Para jugar

Para pasarlo bien

Para soñar

Para crecer

(Victoria Fernández, Directora de la revista CLIJ)

Después pusimos en común nuestras impresiones, emociones, conclusiones, cartas y frases favoritas… sobre “84, Charing Cross Road”.

La lectura del libro ha provocado distintas sensaciones en los lectores: el calor de las cartas entrañables del pasado con sellos incluidos, los recuerdos de muñequitas de la infancia con coincidencias con la vida de los protagonistas del libro, la percepción de una sensibilidad exquisitamente femenina en las descripciones de Helene, el sentimiento de solidaridad, la generosidad de la escritora americana, el agradecimiento y la hospitalidad de todas las personas vinculadas a la librería de Londres que a la bibliómana de Nueva York le parece que ha salido de un libro de Dickens… Todo ello en un contexto de penuria y racionamiento en la Inglaterra de posguerra, en el que el poder de la amistad y la pasión por los libros tejen la historia. Una persona manifestó uno de los derechos del lector: no le gustó el libro. Alguien echó de menos más profundidad e intimidad en las cartas. Sabemos poco de la vida personal de los protagonistas. En la sala, como réplica, se insistió en que se trata de cartas comerciales. La directora de cine barcelonesa Isabel Coixet subraya la importancia de lo no dicho, de los sentimientos ocultos de dos almas solitarias. Salió también el tema de la soledad, del que podíamos haber hablado largo y tendido… Pero el tiempo pasó volando y a las 9,30 tuvimos que terminar la reunión.

Pilar recordó una frase de Helene: “A John Donne hay que leerlo en voz alta. Es como escuchar una fuga de Bach” y terminó la sesión con la lectura de un breve poema de este autor en el que se inspiró Hemingway para poner el título de su conocida novela.

Nadie es una isla

Completo en sí mismo;

cada hombre es un pedazo de continente,

una parte de la tierra.

Si el mar se lleva una porción de tierra

como si fuera un promontorio,

o la casa de uno de tus amigos,

o la tuya propia,

toda Europa quedará disminuida.

La muerte de cualquier ser humano me disminuye

porque estoy ligado a la humanidad.

Por consiguiente nunca preguntes

por quién doblan las campanas:

doblan por ti.

John Donne (Inglaterra, 1.572-1.631)

Os recordamos que tendremos el placer de volver a reunirnos el próximo lunes, 20 de abril para comentar “El último encuentro” de Sándor Márai.

¡Felices libros!

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